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Charla de peluquería con Marisa Herrera

Entre ruleros y sororidad hoy conversamos con una referente muy importante para la construcción de una familia igualitaria en nuestro país: Marisa Herrera. Ella es Doctora en Derecho, Facultad de Derecho, UBA. Investigadora Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Especialista en Derecho de Familia, Facultad de Derecho, UBA. Investigadora del CONICET y es Integrante del equipo de redacción del Código Civil y Comercial de la Nación, en los temas correspondientes al área de familia, infancia y adolescencia. Directora e integrante de varios proyectos de investigación.

Por Florencia Sabaté

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MxM: ¿Como definiría Marisa Herrera a Marisa Herrera?

Marisa: Ah bueno, veo que arrancamos bien tranca. Ja! Una pregunta difícil porque, sinceramente, no me la suelo hacer. Sucede que como una se lleva a una misma todo el tiempo, siempre es muchísimo más enriquecedor, interesante y desafiante preguntarse, mirar, indagar sobre otrxs que sobre una. Pero bueno, lo primero que me sale es que más que una definición, te diría cuáles creo que son aquellos adjetivos que me definen o que siento que son términos que se relacionan de manera directa conmigo.

Soy muy laburadora, soy armadora, como me encanta el fútbol desde siempre, te diría que sería un 5 – mediocampo- es el lugar en el que me siento cómoda, más aún, admito que me reconforta, me da placer construir, llevar adelante diferentes proyectos de manera colectiva, federal y sorora.

Y una frase de los últimos años con la que me siento absolutamente identificada es con la idea de defender y sentirme parte de un proyecto nacional, popular, democrático y feminista.

Todos estos términos me definen, hacen a mi identidad.

MxM: ¿Cuándo sentís que te posicionaste como feminista?

Marisa: ¿Cuándo? No podría identificar un momento o hecho preciso en el que diga: “hola, a partir de ahora soy feminista”. Así como tampoco lo puedo decir con tantas facetas que me identifican: desde cuándo el derecho de las familias fue un lugar para mi formación y mis luchas, o incluso con temas más banales que también hacen a la identidad de una como ser, los anteojos colorinche, cuándo empezaron a formar parte de mi imagen para que alguien me diga “esto es muy vos”.

Posicionarme feminista lo entiendo como un devenir obvio en mí como parte de mi formación, los debates en los que me fui metiendo y fui también generando, de mis militancias, de la docencia, de mis escritos. Se trata de un proceso que se va consolidando sin darte cuenta y que cuando alguien te pregunta ¿Sos feminista? Contestas, si claro como si fuera obvio.Es que posicionarse feminista hoy lo veo, lo siento, lo vivo como obvio.

Hoy te podría decir que pensar como pienso, investigar los temas que investigo, escribir del modo en que lo hago y plantear desde la docencia un modo de enseñanza del derecho diferente, todo ello se lo debo a ese posicionamiento como feminista. Es que ser feminista se vincula de manera directa con otros posicionamientos que se entrecruzan, se enriquecen y se complejizan entre sí: los derechos humanos como columna vertebral, la noción de vulnerabilidad, desigualdad y discriminación como términos de permanente inquietud, la idea de justicia social como otra bandera central. ¿Acaso revisar el derecho de familia a la luz de la obligada perspectiva constitucional-convencional no implicaba, necesariamente, una revisión profunda y crítica en clave feminista?
MxM: ¿Cómo te imaginas un mundo no binario?

Marisa:

Sin dudarlo, de base, un mundo mejor. Porque las categorías binarias han sido fundamentales para la exclusión, la estigmatización, la opresión, la sumisión, todas consecuencias letales que aun sufrimos y cómo las mujeres en el cuerpo, en el control de sus cuerpos, en la atención sobre sus cuerpos, en la extinción/asesinato de sus cuerpos…

Ahora, entiendo que uno de los desafíos más interesantes que tenemos en el derecho de hoy -para hablar o referirme a un ámbito que me es afín- gira en torno a indagar cómo o cuál es el mejor camino para ir a ese mundo no binario sin que las mujeres sigamos pagando más costos, es decir, que no nos obliguen a esa idea un tanto romántica o naif de “tocar fondo para volver a salir”. No hace falta que lleguemos a eso. Me explico. Hace un tiempo circulaba un proyecto de ley en el Congreso de la Nación que proponía derogar la asignación compulsiva del sexo. ¿Es posible arribar a un mundo no binario por imposición legal? ¿Esta es una salida loable o podría, incluso, retrasar y complejizar tal mundo hoy ideal?Es que no se puede borrar con una ley, así de un plumazo como “por arte de magia -de ley” tantísimos años de construcción social en clave binaria y que, precisamente, fue la que permitió la existencia del feminismo y las luchas libradas en torno a él.

Con solo citar un ejemplo, qué sucedería con la ley de paridad de género en ámbitos de representación política si derogamos la categoría varón- mujer y, en definitiva, todas las denominadas acciones positivas que bien recepta el art. 75 inciso 23 de la Constitución Nacional. El feminismo constituye un posicionamiento, un modo de ver/sentir/pensar complejo, hábil para demostrar que porque saque una ley que prohíba asignar el sexo de manera compulsiva, no por ello vamos a lograr borrar de un plumazo años, décadas, siglos de opresión, exclusión, sumisión, desigualdad y discriminación.

MxM: Yendo a tu área de expertise y teniendo en cuenta tu notable carrera como investigadora del CONICET ¿Consideras que existen áreas de investigación que han sido históricamente pensadas y ocupadas por mujeres? ¿A qué se debe?

Marisa: Como paso previo a responder esta inquietud, me siento obligada a hacer un reconocimiento a esto de ser investigadora del CONICET. Es que ser investigadora implica, de base, ser crítica, inquieta, plantear interrogantes incómodos, interpelar, repreguntar… y eso es muy propio del feminismo. He aquí entonces un agradecimiento a un ámbito institucional que ha sido denostado en los últimos años y que de a poco y con mucho esfuerzo se está levantando, porque si se trata de pensar el desarrollo de la ciencia al servicio de la sociedad, es evidente que no se la puede concebir sin un compromiso feminista. No por casualidad cuando se apela al eslogan que no por ser eslogan es menos preciso: “más y mejores mujeres en la ciencia”, el mejores apunta, sin lugar a duda, a ese posicionamiento feminista al que nos referíamos párrafos antes.

En mi caso justo, es decir, en mi ámbito de expertise se da una paradoja compleja y perversa a la vez. Se podría decir que la gran área en la cuál me muevo que es el Derecho -algunos prefieren tildarla de ciencia, “ciencia jurídica”- es eminentemente machista, patriarcal y agregaría, sin temor alguno de tildarla de gorila -con todo lo que eso significa incluso dentro del feminismo, gran temón que aquí no me voy a explayar- pero dentro de esta, lo referido a las relaciones de familia, infancia y adolescencia, bioética, salud, salud mental, han sido históricamente temáticas “femeninas” -y no puedo dejar de decir que menciono la palabra femenina y automáticamente se me viene a la mente la imagen de la ex vicepresidenta de la nación, Gabriela Michetti.

¿A qué se debe?  A una de las lógicas básicas de la disputa del feminismo signada por la dupla mujer- cuidado/ varón-proveedor que, a su vez, se vincula de manera directa con otro monstruo que siempre ha estado presente en los grandes debates feministas: el peso de la religión, de la Iglesia Católica, la imposibilidad de lograr otra ruptura, Estado- Iglesia/ Sociedad- Religión.

No es casualidad que el ni bien se sancionó el Código Civil, allá por 1869, el matrimonio integrara el derecho canónico, derecho que fue el que inspiró toda la regulación de las relaciones de familia en la legislación civil y que también ha estado presente -en menor medida pero presente al fin- en el código civil y comercial vigente desde el primer día de agosto del 2015 al regular el bendito tema del comienzo de la persona humana, la imposibilidad de regular como era debido la cuestión del embrión no implantado,  o el ridículo deber “moral” de fidelidad.

En definitiva, lo históricamente pensado y ocupado por mujeres es parte de lo construido socialmente en esa lógica que sintetizo con la interacción tradicional y letal mujer-cuidado/religión, que el feminismo denuncia, lucha e interpela hace tiempo. Como dice esa recordada publicidad: “has recorrido un largo camino muchacha”, pero queda tanto por recorrer… y acá volvemos al lugar central que debería ocupar el feminismo en las líneas de investigación que se desarrollen en el CONICET y en definitiva, en todo el sistema científico nacional.

MxM: ¿Por qué pensás que hay temas que despiertan tantas posiciones radicalizadas dentro de los feminismos como gestación por sustitución, abolicionismo vs. regulacionismo o el TERF?

Marisa: Porque el feminismo es social, se debate, se construye- reconstruye e interpela desde/en lo social y por eso no puede quedar afuera de disputas complejas como estas que ponen en tensión una noción central como lo es la de autonomía. ¿Sólo las mujeres son verdaderamente libres para decidir cuando deciden lo que me parece bueno que decidan? ¿Cuándo la decisión está dentro de ciertos márgenes en los que la autonomía es “tolerable” para el propio feminismo? ¿O cuando el debate se da sólo entre mujeres que nacieron con vulva según esa asignación compulsiva de sexo?

No sólo la noción de autonomía/libertad es un término sensible dentro de los feminismos -y acá mas que nunca se vuelve obligatorio hablar de feminismos en plural- sino también cuando otro término directamente vinculado a este está en juego como es el de exclusión- inclusión.

Y aquí me quiero detener en una cuestión a modo de llamada de atención. Así como se dice que dejemos de lado el “peronómetro” o el debate acerca de cuánto peronismo en sangre se tiene, con el consecuente desgaste innecesario, espero que algo de esta crítica derrame al feminismo contemporáneo.Que lo acontecido con el caso Jimena Barón haya servido de algo para no caer en una práctica nefasta y anti-sorora del “feminómetro”, que lo único que genera es a una pelea interna despiadada que replica un accionar muy tradicional en política, es decir, una lógica muy machirula.

¿Acaso, no estamos obligadas a plantear los debates, en otros términos, con otras reglas y bajo otros principios?

MxM: Recientemente fue el día de la niña y la mujer en la ciencia ¿Que papel consideras tenemos les jóvenes para que las ciencias sean las habitables para nosotres?

Marisa: A les jóvenes les veo un papel fundamental, mucho más allá de las ciencias, incluso, a pesar de las ciencias que aún siguen teniendo un costado muy tradicional en el que se siente cómoda con la falsa disyuntiva entre ciencias duras y ciencias sociales, resistente a debates más profundos de los que se cree como es el del lenguaje inclusivo y vamos a ver en breve cuan receptivo en serio por parte de la comunidad científica de un programa nacional para la Equidad de Géneros y Diversidades en Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación con el fin de garantizar y propiciar la equidad real y efectiva de la participación de las mujeres, géneros y diversidades en todos los niveles y ámbitos de la ciencia, la tecnología y la innovación, así como la integración adecuada del análisis de sexo y género en el contenido de las políticas, los programas y los proyectos de investigación y desarrollo e innovación. Sucede que lo que para les jóvenes es obvio para tantos otros aún no lo es y animarse a la deconstrucción real no es tarea sencilla.

Hace unos días, a raíz del acto en la Casa Rosada donde se le entregó el documento nacional de identidad a Isha Escribano de conformidad con una de las mejores leyes en clave de ampliación de derechos como es la ley de identidad de género, conversamos con alguien a quien quiero mucho y hoy ocupa un lugar gran responsabilidad en el gobierno, esta idea de que “lo nuevo y lo viejo está en tensión” y la necesaria “renovación” no sólo en el Estado -en sus tres poderes- sino también en las universidades, en el propio sistema científico, en todos los ámbitos y niveles de la sociedad, tanto público como privado.

Veamos, en el 2007 y en años posteriores se presentaron diferentes proyectos de aborto. ¿Qué pasó? Nada. No tuvieron ningún eco, la mínima repercusión social y mediática… ¿Por qué? Interrogante abierto. Lo que sí se, es que hoy estamos muy cerca de vivir un momento histórico como lo es la sanción de la ley de IVE porque el movimiento feminista ha dado otras luchas muy importantes que nos ha consolidado. Matrimonio igualitario, identidad de género, violencia de género, trata, femicidio, técnicas de reproducción asistida, código civil, entre tantas otras. Todas estas conquistas legislativas trajeron consigo rupturas muy profundas en clave de género, centrales para posicionar al movimiento feminista en un lugar central en la agenda pública. ¿Sin estas otras luchas podríamos hoy estar tan cerca de reconocer el aborto como parte de esta clara ampliación de derechos?

¿Qué rol han ocupado les jóvenes? Un papel protagónico. Es que son hijxs de todas estas leyes, se han educado en pleno debate de todas estas leyes, se han animado a votar y a comprometerse en política desde los 16 años, a defender sus derechos no por el valor individual de esos derechos, sino por el valor colectivo y simbólico del reconocimiento y ampliación de tales derechos.

El feminismo es de base colectivo donde la calle es su hábitat afín por no utilizar el término “natural”, otro término que siempre se ha llevado muy mal -y con acierto- con el feminismo. No por casualidad, un hábitat también muy afín para lxs jóvenes. Por algo la Peker habla de la revolución de las hijas, lxs hijxs, les jóvenes.

MxM: El CONICET y los espacios vinculados a la ciencia y tecnología en general fueron de los mas des-financiados en el pasado gobierno ¿Consideras que hay una cuestión de genero y clase que vincula el uso del gasto publico,  la conformación de la agenda política y el lugar que se le da a la investigación?

Marisa: Absolutamente, de género, de clase y le agregaría de intelectualidad. Soy una investigadora tan confesamente feminista como anti-macrista; un gobierno nefasto, una mezcla letal de cinismo, perversión y superficialidad. Desde haberle quitado rango de ministerio al Ministerio de Ciencia y Técnica como una clara y elocuente muestra del no lugar que le dieron al desarrollo científico, hasta la crítica despiadada a ciertas investigaciones sociales para desprestigiar toda la labor que se venia desarrollando con muchísimo esfuerzo y no sin algunas contradicciones y críticas -porque siempre cuando se hace, se está más expuesto a las críticas- en los años anteriores a la etapa de la Alianza Cambiemos.

Sucede que estos 4 años fueron de un desguace y desajuste tan feroz a nivel general tanto dentro como fuera del sistema científico que era hasta dificultoso profundizar sobre la cuestión de género y clase en el gasto público en este ámbito.

Eran tantos los frentes de lucha abiertos en diferentes planos que lo que sí importaba era denunciar que tal desguace y ajuste impactaba de manera diferencial, es decir, más grave y violento en las mujeres; la denominada “feminización de la pobreza”, un clásico de las políticas neoliberales. Por algo la agenda feminista fue, de base, una agenda antimacrista; todo un tema y una contradicción/incomodidad profunda para las feministas de cuna radical.

MxM: Academia, mujeres y disidencias sexuales ¿Es un trinomio posible? ¿Qué pasa en el campo del derecho?

Marisa: Es un trinomio no solo posible, sino que lo entiendo obligado. Pero para ello, es necesario que la Academia se anime a interpelarse, en especial, a desenmascarar/se y revisar ese costado elitista tan propio de una Academia de escritorio -conservadora y verticalista- vs un feminismo popular que cada vez -y bienvenido sea- toma mayor fuerza y consecuente respeto. Esta Academia de escritorio aún encuentra un lugar de cierta comodidad en el sistema científico nacional, en particular, en el CONICET. Tanto para hacer…

Qué sucede en el campo del derecho. Justo estoy trabajando en el reconocimiento jurídico de la identidad de género no binaria, un gran tema que interpela al propio feminismo que estaba demasiado cómodo en la clave binaria que ha sido uno de sus pilares de sus luchas y conquistas. ¿Cómo repensar el ordenamiento jurídico argentino cuando las categorías varón- mujer deben compartir -ampliar- el escenario con otras que no se identifican con ninguno de estos dos?

Debo confesar que este tipo de planteos rupturistas me fascinan. Esto de ir corriendo los márgenes, los límites de la ley, de las interpretaciones, de los debates jurídicos, es sumamente desafiante.  No sólo por las complejidades jurídicas que implica repensar un sistema normativo sobre la base de otros principios rectores u otros pilares estructurales y estructurantes como lo es en este caso, salirse del principio binario varón- mujer; sino por efectos prácticos: seguir ampliando derechos a otras “identidades autopercibidas”, gran término que acuña la ley de identidad de género y que ha sido un modelo legislativo para otras experiencias comparadas.

La mejor síntesis de otro trinomio, el que me atraviesa: investigación- militancia y feminismo está en esta conocida frase: “Cambiar el mundo, amigo Sancho, que no es locura ni utopía, sino justicia”.

MxM: Fortalezas y debilidades de los feminismos hoy

 Marisa: La respuesta a esta pregunta no sé si daría para un libro, pero para un par de capítulos seguro.

Las fortalezas están más a la vista, en especial, cuando nos acercamos al 8 de marzo y la vibra y potencia que transmiten esa cantidad de mujeres, jóvenes tomando, apropiándose de las calles, con vestuarios y frases cada año más sofisticadas y ácidas. Otro dato elocuente, la creación de un Ministerio propio colocando la agenda de géneros y diversidades en el centro de la escena gubernamental.

Estas son dos fortalezas que, a la vez, generan nuevas responsabilidades para el adentro y el afuera del movimiento. “Ahora que sí nos ven” ¿Qué? ¿Cómo seguir? ¿Cómo evitar caer en el marketing? ¿Cómo traducir esa vibra y potencia en políticas públicas en un país sumido en una crisis económica feroz, víctima de una deuda externa descarada y descarnada que, precisamente, el movimiento feminista -en general o en su mayoría- viene denunciando y criticando desde siempre? Seguimos en el plano de las ideas, de las propuestas, de la denuncia, pero cuando pasamos al de la práctica, al de la efectividad, al de la eficacia, las debilidades empiezan a mostrar su rostro, su cara de miedo plagada de interrogantes abiertos. Siguiendo con la idea de las demostraciones elocuentes, cuántos varones y mujeres integran el gabinete nacional, cuántas mujeres dirigen centros de investigación, cuántas integran la corte federal y superiores tribunales de justicia provincial, cuántas rectoras en universidades públicas y privadas, cuántas mujeres serán confirmadas en breve por el Senado para ser embajadoras (sólo una, Alicia Castro), cuántas mujeres están a cargo de empresas, dirigen sindicatos, clubes de futbol, son intendentas, y tantísimos ámbitos donde se disputa el poder real. Participar no es sinónimo de decidir, la diferencia es sustancial y los hombres lo saben muy bien. En suma, las debilidades se pueden resumir en dos frases coloquiales, muy hábiles para sintetizar la complejidad que rodea a tales “debilidades”: “el como sí” y “no les entran las balas”.
MxM:  ¿Una palabra que defina “lo personal es político” para Marisa Herrera?

Marisa:  Para cumplir con la consigna, una palabra: IDENTIDAD. La identidad es personal pero, por sobre todo, es profunda y rupturísticamente, política. Exactamente igual que el feminismo.

Hoy no podría concebir el feminismo sin replantear, interpelar y de-construir IDENTIDADES.

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