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En cuestiones de salud pública la evidencia manda

"Cuando se legisla en cuestiones de salud pública los mitos deben quedar a un lado para poder dar protagonismo a la evidencia científica, la evidencia de las cifras que arrojan los indicadores y nuestra propia historia, que no es menor".

Por Andriana Alvarez

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En el día de hoy (26/06/17) asistí como integrante de la Fundación Mujeres X Mujeres a una reunión de la Comisión de Salud de la Honorable Legislatura de Tucumán. Soy médica tocoginecóloga desde hace muchos años con trabajo asistencial diario en un hospital de tercer nivel; y con la satisfacción de haberme desempeñado como médico asistencial en CAPS y hospitales de segundo nivel de atención. Así también tuve la experiencia de trabajar estos temas desde la gestión como Responsable del Programa Provincial de Salud Sexual y Reproductiva de la Provincia y como Coordinadora del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable durante estos años de profesión, lo cual que me ha permitido valorar lo micro y lo macro del tema.

Sin embargo hoy hablé de estos temas como sociedad civil, convencida de que a la ciudadanía plena, inclusiva, democrática y plural la construimos todos, todos los días. Y convencida también de que cuando se legisla en cuestiones de salud pública los mitos deben quedar a un lado para poder dar protagonismo a quien verdaderamente tiene la palabra en estos casos: la evidencia científica, la evidencia de las cifras que arrojan los indicadores y nuestra propia historia, que no es menor. El reconocimiento que 23 Jurisdicciones de nuestro vasto territorio Nacional vienen trabajando hace 14 años, con sus tiempos realidades, diversidad y pluralidad debe también valorarse cuando se pone en discusión –como hoy- la adhesión a la ley 25.673 en la Comisión de Salud en la Honorable Legislatura de nuestra Provincia.

Si hablamos de cifras sobre la población total de nuestra Provincia: 1.592.878 habitantes, tenemos 807.111 mujeres y 785.767 varones; de los cuales adolescentes son 286.320 (140.234 mujeres y 146.086 varones) y haciendo hincapié en nuestra población adolescente, en sintonía con las metas sanitarias de la provincia, podemos leer que estamos por encima de la media nacional en fecundidad adolescente con la media nacional de 65,1 y la provincial de 73,05. Si hablamos de población con aseguramiento de métodos anticonceptivos sólo está cubierta menos del 50% de la población meta que es de 85.422 usuarias. Esto muestra a las claras que queda mucho por trabajar en nuestra provincia, sobre todo cuando tenemos según estadísticas vitales (DEIS 2015) 168 nacidos vivos de adolescentes menores de 15 años y 5.283 nacidos vivos de adolescentes entre 15 y 19 años, y sobre todo cuando, en esta misma información del sistema informático perinatal (SIP) observamos que el 92,1% de estas adolescentes refirieron un embarazo no planificado y no uso de métodos anticonceptivos en su primer hijo.

Sabemos de la complejidad y los múltiples factores que influyen en el embarazo adolescente. Tintas derramadas desde la sociología, la psicología, entre otras tantas áreas sobre el tema. Pero tener el 61% estas madres adolescentes -según los indicadores de embarazos no planificados- en mujeres menores de 19 años que tuvieron entre 1 y 3 hijos y que esa cifra se mantenga entre 67,6% en menores de 19 años nulíparas y sea a su vez, del 80% cuando la mujer menor de 19 años es multípara (+3 hijos), habla a las claras de que debemos tener una conducta más activa y más comprometida con estos números.

Poder pensar que la maternidad debe ser deseada, buscada y responsable en esta población ya vulnerada por su edad exige un análisis más minucioso ya que a esa variable de discriminación debe añadirse la condición social y económica, porque dicho sea de paso, estas cifras no están engrosadas con la sociedad que cuenta con un nivel económico alto y acomodado que tiene la oportunidad de recibir educación ya desde su familia.

Es de esperar que acciones concretas desde las políticas públicas tanto en salud como en educación podrían ayudar a mejorar la salud de nuestra población, en general y en particular la salud sexual y reproductiva.

Todos somos seres sexuados desde que nacemos hasta que nos morimos. Gozar de una vida sexual plena, sin discriminaciones y libre de violencia requiere de políticas públicas sanitarias que afiancen para la población información sin barreras, veraz, concreta, con asesoría y provisión gratuita de métodos anticonceptivos y las posibilidades ciertas de planificar con responsabilidad la propia vida.

Decidir tener hijos, no tenerlos, cuántos y con qué intervalo es un derecho humano de toda la población. Sin dudas niñas, adolescentes y mujeres somos las que nos encontramos desigualmente expuestas a la falta de información o de recursos para ejercer este derecho.

Todos los métodos son eficaces, no todos tienen la misma eficiencia y seguridad. Podemos hablar de “métodos naturales” como promueve la Iglesia y los que la ciencia nos facilita. Todos tienen un mismo fin -con abstinencia, con métodos de barrera, hormonales, no hormonales o quirúrgicos- impedir que la gameta masculina se una a la gameta femenina.

El Estado debe incluir todos ellos en la Canasta de Métodos y para eso, el piso es la adhesión a la ley 25.673.

Referencia:
1) Censo nacional de Población, Vivienda y Hogares 2010
2) Censo nacional de Población, Vivienda y hogares 2010
3) Documento de Trabajo – Área de Insumos del PNSSyPR 2014
4) Documento de Trabajo – Area Sistema de Información y Monitoreo 2014
5) Estadísticas Vitales, Información Básica – Año 2015 – DEIS/MSAL Serie 5 Nº 59
6) Egresos Hospitalarios Sector Oficial 2013 – Publicado diciembre 2015 DEIS / MSAL Serie 11 – Número 14
7) Sistema de Infromación Perinatal – Subsecretaria de Salud Comunitaria – MSAL DINAMI DATOS AÑO 2014

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