¿ES POSIBLE UN FEMINISMO TRANSODIANTE?
El feminismo ha sido un movimiento diverso y multifacético que ha evolucionado a lo largo del tiempo, abordando diversas problemáticas relacionadas con la desigualdad de género. Sin embargo, en la actualidad, se enfrenta a un debate interno significativo sobre la inclusión de las mujeres trans y las identidades de género no binarias.
TERF es el acrónimo para Trans-Exclusionary Radical Feminist, que en español se traduce como «Feminista Radical Trans-Excluyente». Este término se refiere a un grupo de mujeres cis (no trans) que se autodenominan feministas y que defienden una postura que niega el género de las personas trans, patologizándolas en el proceso. Según Leo Mulió en su obra El debate que no debería serlo, Transfeminismo o barbarie (2020), algunas feministas de esta corriente, desde la academia hasta las redes sociales, se han pronunciado en contra de los derechos de las personas trans, negando su identidad de género e incluso burlándose de ellas. Esta dinámica refleja una tensión significativa dentro del feminismo contemporáneo, donde la inclusión y el reconocimiento de todas las identidades de género se convierten en temas centrales de debate.
La transfobia es global
El feminismo radical transexcluyente (o TERF, por sus siglas en inglés) ha ganado mucha popularidad, incluso a través de referentes culturales de la juventud
«Quiero que las mujeres trans estén seguras. Al mismo tiempo, no quiero hacer que las mujeres y las niñas de nacimiento estén menos seguras. Cuando se abren las puertas de los baños y los probadores a cualquier hombre que se crea o se sienta mujer –y, como dije, ahora pueden otorgar certificados de confirmación de género sin la necesidad de cirugía u hormonas-, se abre la puerta a todos los hombres que quieran entrar. Esa es la pura verdad.» jk. Rowling
“Borrado de las mujeres”: TERF en España
En rebelión contra lo que llamaban “invisibilización de las mujeres” mediante expresiones como “personas gestantes” o “personas menstruantes”, se formó en España una Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, entre varias organizaciones feministas, que declaraba: “Luchamos para eliminar todas las formas de discriminación contra mujeres y niñas que resultan de la sustitución de la categoría sexo por la de identidad de género” (Rosana Lopez Rodriguez, de la agrupación Trece Rosas).
“Borrado de las mujeres”: TERF en argentina”
Esta Alianza contra el Borrado de las Mujeres en Argentina provocó que un grupo de feministas autopercibidas “hembras de la especie humana” pida una acción de amparo ante el Poder Judicial para modificar las preguntas sobre género del Censo 2022 en nuestro país. También cuestionaron el artículo 2 de la ley de Identidad de Género 26.743 donde se define que el género es una experiencia autopercibida que no está sujeta al escrutinio médico o legal.
Encuentros que desencuentran
En 2019, se tomó la decisión de cambiar el nombre del histórico Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) en Argentina, un paso significativo hacia la inclusión de todas las identidades de género en el movimiento feminista. A pesar de las resistencias provenientes de sectores TERF, que se oponen a la inclusión de mujeres trans y a la ampliación del concepto de género, este cambio reflejó un compromiso con la diversidad y la lucha por los derechos de todas las mujeres. La modificación del nombre buscó visibilizar y dar voz a las experiencias de las mujeres trans..
DEPORTE: LA CANCHA SE LLENA DE TERF
La retórica y la desinformación sobre las mujeres y niñas trans, de género diverso e intersex tienen consecuencias en la vida real. Los discursos TERF perpetúan estereotipos nocivos y una concepción fija y binaria del género y el sexo, aumentando el riesgo de violencia dentro y fuera del deporte.
DEPORTE Y BINARISMO TERF
En los Juegos Olímpicos de París 2024, dos atletas que competían en boxeo femenino, Imane Khelif y Lin Yu-ting, fueron objeto de un intenso escrutinio que especulaba sobre sus características sexuales y calificaba erróneamente su género. Las “verificaciones de sexo” (examen de los genitales, cromosomas y niveles hormonales de las mujeres y niñas atletas para intentar “probar” su sexo) son altamente discriminatorias.
LOS CRUZADOS ANTIGÉNERO
“Yo me niego a aceptar a un señor que se ponga peluca como una mujer lesbiana con pene”, haciendo referencia a la comunidad trans y como la Ley de Identidad de Género “obliga a creer que una persona es eso que se autopercibe” . Estos dichos de Emmanuel Dannan se enmarcan en una larga línea de ataques por parte de voceros presidenciales que involucran al propio Presidente Javier Milei vinculando la diversidad con la pedofilia en el Foro Económico de DAVOS.
Binarismo colonial
Sobre el sistema sexo-genérico precolonial en las sociedades andinas, la “iglesia católica” trajo formularios de confesión para indios cuyas preguntas buscaban extirpar cualquier forma de práctica sexual por fuera de la heteronorma reproductiva y monogámica. María Galindo señala que “el binarismo sexo-genérico ha sido introducido como parte estructurante del proyecto colonial y es ahí donde ha descansado uno de los mayores argumentos de necesidad de evangelización del indio” (Envidia de ser; Transfeminismo o barbarie, 2020).
ALERTA TERF
En un contexto de propagación de la crueldad desde el Gobierno “hay sectores construidos como chivos expiatorios del malestar social. Pasa en todas las crisis económicas: las personas LGBT, las trabajadoras sexuales, los varones adolescentes de clases populares, los migrantes especialmente racializados, históricamente latinoamericanos, ahora también africanos, y la gente en situación de calle” (María Luisa Peralta de AKAHATA).
Un fantasma terf recorre el feminismo y ES URGENTE espantarlo