De Tucumán a Bangkok para prevenir la violencia de género
Entre el 6 y el 9 de octubre, Bangkok fue sede del SVRI Forum 2026, un encuentro internacional que puso en el centro los desafíos de la investigación y la acción frente a las violencias de género. A través de paneles y sesiones de trabajo, representantes de distintos países compartieron experiencias sobre prevención, acceso a la justicia, protección de niñas, niños y adolescentes, violencia sexual y reproductiva, y financiamiento de las organizaciones que trabajan para erradicar estas vulneraciones de derechos.
En representación de Fundación Mujeres por Mujeres, Florencia Sabaté participó de este espacio de intercambio internacional, que permitió conocer investigaciones, experiencias y estrategias desarrolladas en distintos contextos para fortalecer las respuestas frente a las violencias. Los debates abordados durante el foro dialogan con los desafíos que enfrentan las organizaciones feministas en Argentina y, particularmente, con la necesidad de garantizar el acceso efectivo a derechos en territorios atravesados por desigualdades sociales, económicas y de género.
De la evidencia a las políticas públicas
Uno de los principales ejes del encuentro fue la necesidad de construir un vínculo más estrecho entre la producción de conocimiento, el activismo y las políticas públicas. La evidencia sobre las violencias no puede agotarse en la publicación de resultados: debe contribuir a transformar las condiciones que las hacen posibles, fortalecer las respuestas institucionales y mejorar el acceso a la justicia de las personas afectadas.
Las discusiones destacaron la importancia de preguntarse sobre quiénes se busca influir con cada investigación y qué participación tienen las comunidades involucradas en la construcción de las respuestas. El desafío es evitar prácticas extractivas que recopilen testimonios y datos sin traducirlos en propuestas concretas ni devolver resultados útiles a quienes atraviesan situaciones de violencia.
Para las organizaciones de la sociedad civil, esta articulación resulta fundamental: producir evidencia, documentar las barreras de acceso a derechos e impulsar cambios institucionales son dimensiones complementarias de una agenda de transformación social.
Cuando los sistemas de protección también pueden producir daño
La protección de niñas, niños y adolescentes ocupó un lugar destacado en las sesiones del foro. Una de las presentaciones, desarrollada desde Sri Lanka, abordó la importancia de contar con infraestructura médico-legal adaptada a la infancia. Los espacios de atención, la privacidad, la seguridad y las condiciones de comunicación no son aspectos secundarios: forman parte de una respuesta que debe evitar la revictimización.
Otra exposición, basada en experiencias de Suecia, Tailandia y otros países, puso el foco en los abusos sexuales y otras formas de violencia que pueden ocurrir en sistemas de acogimiento y cuidado alternativo.
La evidencia presentada advirtió sobre una contradicción fundamental: niñas y niños que son separados de sus hogares para protegerlos pueden continuar expuestos a situaciones de abuso dentro de los propios sistemas de cuidado. Entre los problemas identificados se mencionaron las dificultades para que las víctimas sean escuchadas y creídas, la gestión interna de las denuncias y la impunidad de las personas agresoras.
Estas experiencias plantean la necesidad de revisar los mecanismos de protección, fortalecer los recursos destinados al cuidado alternativo y garantizar que los testimonios de niñas, niños y adolescentes sean escuchados de manera segura y efectiva.
Las sobrevivientes, protagonistas de la investigación
El SVRI Forum también puso en discusión el lugar de las personas que atravesaron situaciones de violencia en la producción de conocimiento. Una experiencia desarrollada en Sudáfrica exploró la participación de mujeres con experiencias de violencia grave de pareja en una investigación longitudinal.
La presentación destacó tanto los aportes de esa participación como los desafíos éticos que implica. Incorporar las experiencias vividas permite comprender mejor las realidades de las mujeres, pero requiere condiciones adecuadas de acompañamiento, formación, compensación económica y cuidado.
La participación no debería limitarse a aportar testimonios o responder cuestionarios. Supone reconocer a las sobrevivientes como sujetas de conocimiento, con capacidad para intervenir en las distintas etapas de una investigación y contribuir a definir sus preguntas, sus métodos y sus resultados.
Violencia de género y autonomía reproductiva
La violencia sexual y reproductiva también formó parte de los intercambios internacionales. Entre las experiencias presentadas se incluyó un estudio en Papúa Nueva Guinea sobre los impactos de la violencia de género y la violencia sexual extrema en las sobrevivientes, las comunidades y el sistema sanitario.
Asimismo, una investigación cualitativa realizada con 52 mujeres en período de posparto en Kenia identificó experiencias de violencia psicológica y sexual, control sobre los resultados reproductivos y restricciones en el acceso a los servicios de salud, con consecuencias para la salud mental y la seguridad de las mujeres.
Estos aportes permiten observar cómo las violencias pueden extenderse a decisiones fundamentales sobre el cuerpo, la salud y la reproducción. También muestran la necesidad de respuestas sanitarias que reconozcan estas experiencias y garanticen una atención integral, respetuosa y libre de nuevas vulneraciones.
Desde la perspectiva de los derechos humanos, garantizar la autonomía reproductiva exige no solo reconocer derechos en las normas, sino también generar condiciones concretas para ejercerlos, con servicios de salud accesibles y respuestas institucionales adecuadas.
Sin financiamiento sostenible no hay transformación posible
La discusión sobre los recursos destinados a prevenir y abordar las violencias de género atravesó distintas actividades del foro. Las sesiones dedicadas al financiamiento plantearon que la sostenibilidad de los movimientos y las organizaciones no depende únicamente de conseguir más fondos, sino también de transformar las reglas, los lenguajes y las relaciones que estructuran su distribución.
Entre las propuestas debatidas se destacaron el financiamiento flexible, el fortalecimiento de fondos locales, el acompañamiento a las organizaciones y la construcción de capacidades propias para sostener el trabajo en el tiempo.
La discusión puso de relieve una dimensión política del financiamiento: los recursos disponibles condicionan qué problemas pueden investigarse, qué comunidades pueden ser escuchadas y qué respuestas pueden sostenerse. Por eso, imaginar otras formas de financiar el trabajo contra las violencias implica también fortalecer la autonomía de las organizaciones y la capacidad colectiva de los movimientos feministas.
Construir respuestas que garanticen derechos
La participación de Fundación Mujeres por Mujeres en el SVRI Forum 2026 se inscribe en la importancia de fortalecer los intercambios entre organizaciones, investigaciones y experiencias de distintos territorios. Conocer las estrategias y los desafíos que se presentan en otros contextos permite ampliar las perspectivas desde las cuales se abordan las violencias y pensar respuestas situadas en las realidades locales.
Los debates del encuentro dejaron planteado un desafío compartido: producir conocimiento que no permanezca aislado de las realidades que busca transformar. La prevención de las violencias requiere instituciones capaces de responder, sistemas de protección que no reproduzcan daños, investigaciones que reconozcan la participación de las personas afectadas y políticas públicas sostenidas por recursos adecuados.
Porque la evidencia adquiere su mayor potencia cuando contribuye a ampliar derechos, transformar prácticas institucionales y construir respuestas concretas para que todas las personas puedan vivir libres de violencias.