Pablo Laurta, de la militancia al femicidio: el negacionismo de género mata
Pablo Laurta, acusado de un doble femicidio sucedido en Córdoba el 11 de octubre de 2025, exhibía una extensa trayectoria de militancia en redes sociales. Fundó el grupo “Varones Unidos” que, en palabras del acusado, “es una organización por los derechos humanos de los hombres”. Desde allí organizó eventos con Agustín Laje y militó por la reivinculación de NNyA con progenitores procesados por violencia de género. En sus redes sociales y a través de la página web construyeron relatos sobre la falsedad de las denuncias por violencia de género. Nota a nota, tweet a tweet, consolidó una postura clara, que excedió las pantallas y la volatilidad del mensaje en redes.

Patsilí Toledo Vásquez lo explica con claridad: la militancia negacionista de género, con frecuencia vinculada a la ultraderecha, es un brazo ejecutor de un entramado de los conservadurismos para castigar a las políticas feministas. El vínculo entre discursos de odio y el desmantelamiento de los mecanismos institucionales de protección contra la violencia aparece en los titulares desde 2023. La frecuencia de ello no reduce su impacto. Los reiterados ataques contra la institucionalidad bajo el argumento de la “batalla cultural” no son otra cosa que un recrudecimiento conservador contra los derechos conquistados que busca erosionar los avances en materia de erradicación de la violencia contra las mujeres y niñas.

Por ello, los discursos de odio, la nueva militancia conservadora y libertaria y el negacionismo de género son moneda corriente: el ataque es tan sistémico como lo es la violencia misma. La abundancia de estos discursos busca habilitar los ataques contra las mujeres, algo que logra a través de la desacreditación de su palabra (a través de la militancia de la “denuncia falsa”), la deshumanización de las víctimas y la exhortación a la empatía a los victimarios.
En esta línea, no resulta casual que figuras del presente gobierno, como el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, y el activismo negacionista de género, estén promoviendo la eliminación de la figura legal del femicidio. Este activismo se coordina con enunciaciones como que pensar en femicidio es un “privilegio” para las mujeres, el cual sumaría a las mujeres al grupo de la “casta privilegiada” a la que desea exterminar.
Las estadísticas no mienten: con nueve femicidios en cinco días, nosotras podemos afirmar que a las mujeres nos matan. Los discursos en la web y la militancia antigénero buscan crear las condiciones institucionales para la impunidad, mientras cultivan el ambiente para más violencia.
El negacionismo de género no es solo una militancia de la “calle online”, estos discursos matan.